Tu mayor virtud es la soberbia
Sí, el orgullo, la vanagloria, la prepotencia, la altivez, la consideración de uno mismo por encima de los demás. En la lista de los siete pecados capitales la soberbia es el pecado original, y quizás cuando Adán y Eva comieron de la manzana del árbol del bien y del mal en lo que incurrieron fue eso, en un acto de soberbia.
No puedes creer que tú, el dechado de virtudes, el sujeto que junto a otros de su especie va a salvar a la humanidad de morir metafóricamente a manos de los corruptos, eres un ser soberbio, eso lo son los algunos de los que te rodean, pero tú no, tú eres humilde, tanto que hasta disfrutas de los placeres de la pobreza.
El soberbio que oculta su soberbia es orgulloso. El orgulloso presume de uno o varios logros reales y más o menos reconocidos, éxitos que reportan un beneficio a otras personas y a él mismo, y no llega a conclusiones absolutas sobre su propia valía. Presume de un número limitado de hechos y en su fuero interno se envanece hasta caer en la soberbia. El soberbio no necesita logros, o al menos no precisa de un reconocimiento por otras personas, cree que es mejor, más inteligente, superior, y eso por definición.
Sufres por tu soberbia, bien sea porque el mundo no es consciente de tu superioridad, bien porque te sientes inferior tras no recibir el reconocimiento que mereces. Si fueses sólo el dechado de virtudes positivas que crees que eres no sufrirías.
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