Eres un saco lleno de virtudes


Sí, eres un compendio, un dechado, un almacén de virtudes, pero el mundo no parece saberlo. Eres noble, amigo de tus amigos, discreto, respetuoso, voluntarioso, trabajador, amable, educado, generoso, paciente, comprensivo, afectuoso, te gusta decir las cosas a la cara aunque muchas veces cedas para evitar problemas y no sé cuántas cosas más. Muchas de estas virtudes no aparecen más que en las relaciones cercanas, con tus elegidos, y es muy posible que en otros círculos no te perciban de esta forma pero eres así. Puede que seas consciente de que has diseñado una armadura para protegerte del daño emocional o que hayas renunciado a ella y te muestres tal como eres, lo que seguramente te habrá hecho recibir un sinnúmero de inmerecidos bofetones de los que pareces no aprender.

Eres un saco lleno de virtudes, pero no te sirve para nada. ¿Cómo no te has dado cuenta? Pues porque, además de estos dones, también tienes un número de antivirtudes a los que te entregas con delectación y apasionamiento siempre que puedes: Las derivadas de la soberbia.

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